Leyendo a la doctora Carmen Valls, comprobamos una realidad preocupante: la medicina tradicional ha ignorado en gran medida las particularidades del cuerpo femenino, tomando al cuerpo masculino como modelo universal.
Esta visión androcentrista ha provocado que muchas enfermedades y síntomas propios o predominantes en las mujeres sean poco estudiados, mal interpretados o directamente desatendidos. Como resultado, las mujeres enfrentan diagnósticos tardíos, tratamientos inadecuados y una atención sanitaria que no responde a sus necesidades reales.
Carmen Valls advierte que esta ausencia de investigación no es un simple olvido, sino que forma parte de un sistema que minimiza las diferencias biológicas, hormonales y sociales que afectan la salud femenina.
Además, señala que esta carencia perpetúa desigualdades en el acceso y la calidad de los cuidados médicos, afectando gravemente el bienestar y la calidad de vida de las mujeres.
Para cambiar esta situación, Valls aboga por una medicina con perspectiva de género, que investigue de forma específica las condiciones que afectan a las mujeres, reconozca sus ciclos biológicos y considere sus contextos sociales y culturales. Solo así se podrá avanzar hacia una atención sanitaria más justa, personalizada y eficaz.
En palabras de Carmen Valls:
“La salud de las mujeres no puede seguir siendo un territorio olvidado en la investigación médica. Reconocer nuestras diferencias no es una opción, es una necesidad urgente para garantizar una medicina que realmente nos cuide.”
Incorporar esta mirada crítica es fundamental para transformar la forma en que entendemos y abordamos la salud, y para construir un sistema sanitario que respete y valore la diversidad de cuerpos y experiencias.
